No quiero volver a verte nunca más.- Gritó al teléfono en sus ya habituales arrebatos mañaneros. No cariño, no llores, no te lo decía a tí. Mi amor deja de llorar. Prometo no gritar nunca más. Anda ven. Dijo Mamá. Y acaricio su cabeza llena de rebeldes remolinos y de rizos suaves. Le dió un beso tierno en la frente y prometió hacerle ese día su comida favorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar